Importante, antes de leer este post, por favor, abra los siguientes enlaces en varias ventanas para que la combinación de enlaces le ponga en el mood correcto.
Buenas noches, lechuzas del temaverso, bienvenidos a una programación más sobre crítica cinematográfica en «El Acalorado Potemkin». Esta gran idea busca ser un punto de encuentro para todas las lechuzas de medianoche, que vuelan a lo largo de todas las preocupaciones que ocupan sus mentes, aleteando sus alas con furor y saña, buscando el punto más elevando de la ciudad, desde el que las preocupaciones pasen a ser sólo un punto de luz más en la contaminación lumínica de la urbe, la contaminación que nos impide asombrarnos de las estrellas, que brillan sobre nuestras cabezas, aunque cabizbajos y cansados no nos atrevamos a verlas.
En primer lugar, antes de empezar la crítica a Seconds, o según su título en español Plan diabólico, me gustaría agradecer a Sergio la idea, que creo que dará pie a largas conversaciones impregnadas de alcohol, sudor y humo. He elegido esta película por el alto impacto que supuso su visión para mi, al juntar todos los miedos que se tienen al crecer y al darte cuenta que tu vida ya no te pertenece, sino que pertenece a tus responsablidades. Esta película de mediados de los años sesenta fue dirigida por John Frankenheimer, que aunque no sea su película más conocida si me parece la más crítica con la visión del American Way of Life. Para mi una obra maestra, al haber referencia de todo tipo al cine clásico (esas escenas expresionistas que recuerdan a «El gabinete del doctor Caligari») y porque pone al cine, no como una forma de huir de la realidad, sino una forma de reflexionar sobre esta, que permita una catarsis del espectador. Sin embargo el cine de Hollywood no está hecho para la reflexión (ahi se encuentra la enésima película sobre superheroes en cartelera) y ello supuso el fracaso de Frankenheimer.
En pocas palabras, la película presenta a un protagonista cansado, harto de su trabajo, de la monotonía, con dificultad en recordar la última vez que fue feliz, la última vez que sonrió o la última vez que se sintió vivo. Es un personaje triste, gris y apenado, hasta que en un determinado momento se le ofrece un cambio. ¿Y si pudieses ser joven de nuevo? ¿Y si pudieses dedicarte a ese hobby al que no has podido dedicarte a no sacar tiempo de tus obligaciones? ¿Y si pudieses dejar atrás tus responsabilidades y ser completamente libre como hace tiempo que no eras? En definitiva, una segunda oportunidad para empezar de cero. Esa es la posibilidad que le ofrece una empresa discreta. Fingirán un accidente, seguramente de coche, de manera que haya una explosión, y el cadaver no pueda ser fácilmente reconocido. El cliente se somete a una operación quirurgica para cambiar su aspecto, se le ofrece otra identidad y la posibilidad de vivir de rentas, haciendo lo que a él le apetezca. La unica condición: no volver atrás, no intentar volver a su vida pasada. Fácil, ¿no? Muchas veces no podemos hacer lo que queremos, esta película nos plantea la posibilidad de hacer lo que queremos, aunque lo que queremos, no lo decidimos nosotros. Y cuando lo lleguemos a decidir tal vez sea demasiado tarde. Una fachada de falsedad bajo la que ocultar tristeza, que podría haber sido felicidad con un poco de sinceridad y autoaceptación. A como de curiosidad, el protagonista, Rock Hudson, era un homosexual reprimido, una estrella de Hollywood, pero una persona triste, casado sin amor con una secretaria, encontró su final muriendo de sida a mediados de los ochenta.
Gracias por su tiempo, y espero que hayan disfrutado de un post más de «El Acalorado Potemkin». Gracias Sergio por la idea, espero que florezcan más críticas en esta nuestra casa. Ah, se me olvidaba, la película la teneis gratis aqui: https://ok.ru/video/1748640664154
Lo contaba en sus «Memorias de un dictador», publicadas en 1939, que el autor defendía por «la urgente necesidad de reanudar la estirpe hispano-austriaca que traería consigo el armisticio para Europa».
Giménez Caballero fue un teórico del fascismo español, profesor, poeta, escritor y embajador de España en la era de Franco. Había nacido en Madrid, el 2 de agosto de 1899, en una familia industrial por parte de padre y de propietarios agrícolas por parte de madre.
A lo largo de su vida, acabó convirtiéndose en un personaje curioso que trascendió su dimensión política, hasta convertirse en una especie de intelectual respetado y «excepcionalmente dotado para la literatura y el activismo cultural, que vivió con una intensidad poco común las convulsiones ideológicas de su tiempo», le describía Enrique Selva en su artículo «La insólita aventura de Ernesto Giménez Caballero» (Revista Universitaria de Historia Militar, 2018).
Las influencias y trayectoria del responsable de este surrealista plan fueron de lo más diversas. Tuvo como maestros en la Universidad Central de Madrid a intelectuales como Américo Castro, Ortega y Gasset, Menéndez Pidal y Besteiro. Y tras combatir en la Guerra de Marruecos y publicar su primer libro, se abrió un hueco en el periodismo español escribiendo para «La Libertad», «El Sol» o la «Revista de Occidente». Como él mismo dijo en una entrevista con motivo de la publicación de su autobiografía: «No me arrepiento de haber sido fundador de las Juventudes Socialistas, de haber sido fascista, vanguardista y de estar hoy de vuelta al anarcosindicalismo».
El primer encuentro de Pilar y Adolf
Por lo que se le recuerda, sin embargo, es por ser uno de los primeros intelectuales españoles en abrazar abiertamente las ideas fascistas de Mussolini, con el que incluso llegó a entrevistarse en varias ocasiones. En la Guerra Civil, Franco le puso a las órdenes del general Millán-Astray para que organizase el aparato de propaganda. Y, tras finalizar esta, se reintegró a su cátedra del instituto Cardenal Cisneros y se mostró como un ferviente partidario de la intervención de España en la Segunda Guerra Mundial del lado de las potencias del Eje.
En ese momento, su candidata, y también fundadora de la Sección Femenina de Falange, ya había realizado su primer viaje a la Alemania nazi, que la revista femenina «Y» contaba así en mayo de 1938: «Alemania ha recibido con los mayores honores y la más sincera simpatía a Pilar Primo de Rivera . Hitler ha dispensado el alto honor de recibir y conversar largamente con nuestra delegada nacional de las Secciones femeninas. Las organizaciones femeninas nazis y su delegada, la señora de Scholtz-Klink, la han rodeado continuamente de un ambiente de verdadera camaradería. Han sido numerosos los actos en honor a Primo de Rivera». Ilustrando el artículo, una fotografía de ella junto al «Führer».
Después añadía algo que para Giménez Caballero debió ser importante a la hora de dar forma a su plan de casar a la española con el líder nazi. «Pilar Primo de Rivera recibió un obsequio de Hitler: un magnífico florero con flores rojas y amarillas y algo que el canciller concede muy difícilmente, un retrato con expresiva dedicatoria y un marco de plata. El viaje de Primo de Rivera ha constituido una importante expresión de la amistad hispano-alemana», subrayaba.
El segundo viaje
La idea debió confirmarla el embajador de Franco en 1941, con motivo del siguiente viaje a Berlín de la falangista. Acudió a un congreso junto a otras líderes de las secciones femeninas de los movimientos totalitarios europeos. «Nuevamente ha visitado Pilar Primo de Rivera el gran país alemán. En 1938 lo hizo con ocasión de su entrevista con el Führer. Ahora lo ha hecho invitada por Jutta Rüdiger, jefe de las Juventudes Femeninas Hitlerianas. El respeto de que goza nuestra delegada nacional en Alemania se ha puesto de nuevo en evidencia con este viaje. La enorme simpatía y admiración que Primo de Rivera siente por la nación germana se ha testimoniado también en sus declaraciones al volver del viaje, con las que ha unido más entrañablemente los lazos de los dos países», podía leerse en la misma revista el 1 de octubre de ese año .
La hermana de José Antonio Primo de Rivera, fusilado al inicio de la Guerra Civil , acabó convirtiéndose en una especie de embajadora de la Alemania nazi en la España franquista. No había, por lo tanto, mujer más perfecta que ella, todo un ejemplo de virtudes cristianas y falangistas en la cabeza de Giménez Caballero, para unirla a Hitler e impulsar la transformación católica del nazismo. Ese era el primer paso de su plan, que pretendía lograr con ello paz en la guerra y la unión de ambos países para el devenir de Europa. Un plan, según cuenta nuestro protagonista, que hasta había consultado previamente con Franco y el Vaticano.
Ernesto Giménez Caballero aprovechó un viaje a la ciudad Weimar, en diciembre de 1941, donde había sido invitado por la Europäische Schriftsteller-Vereinigung (Asociación Europea de Escritores), presidida por el ministro Joseph Goebbels. Una vez allí, el hispanista Arturo Farinelli le presentó a Magda, la esposa de este, a la que en sus memorias el español describió como «una mujer maravillosa que me impresionó desde el primer instante». Más tarde, en una cena en la casa del matrimonio donde nuestro protagonista llevó como obsequio un capote muy castizo y un Belén de Navidad fabricado artesanalmente en Murcia, se atrevió a abordar el asunto que tenía entre manos.
La conversación
«Dos días antes de Nochebuena, Goebbels me invitó a cenar en su hogar, con su esposa y sus hijos», confirmaba en la autobiografía. A partir de ahí, el relato se produjo así: «Antes de sentarnos a la mesa, durante los aperitivos, enseñé al pequeño y cojito jerarca de la propaganza nazi a manejar el capote, el modo de ceñirlo para el paseillo y de veroniquearlo. Y a los niños les monté el Belén junto a la chimenea. Magda estaba radiante y conmovida. Tras la cena me quedé a solas hablando con la esposa. En un momento que guardó un breve silencio, yo aproveché para encarecer la urgente reanudación de la estirpe hispano-austriaca, que traería el armisticio a Europa, con un enlace tradicional y revolucionario. A lo que ella preguntó:
¿Y cuál sería la candidata a emperatriz?
Sólo podría ser una. En la línea de princesas hispanas como Ingunda, Brunequilda, Gelesvinta o Eugenia. Solo una por su limpieza de sangre, por su profunda fe católica y, sobre todo, porque arrastraría a todas las juventudes españolas: ¡la hermana de José Antonio Primo de Rivera!
Magda no respondió nada. De pronto, sus ojos se humedecieron. Y tomó mis manos y las estrechó. Y, en voz muy baja, me dijo: “Su visión es extraordinaria y su misión, también. Y, además, audaz, valiente y concreta”. Calló de nuevo para proseguir:
Mi marido está encantado con usted. Y el Führer desea conocerle. Yo les hablé de esto que ahora vuelve a proponerme de esta manera ya concreta y certeramente personificada. Y sería posible…
¿Sería posible? ¿Sería posible? ¡Magda!
Sería posible… si Hitler no tuviera un balazo en un genital de la Primera Guerra Mundial que le ha invalidado para siempre… Es imposible, gran amigo, imposible. ¡No habría continuidad de la estirpe!
¿Y Eva Braun?
Un piadoso enmascaramiento para la galería.
Me levanté entonces y tomé sus manos. “Entonces, ¿adiós para siempre, Magda?”. “¿Y por qué para siempre?”, preguntó ella, antes de depositar sus manos sobre mis labios y luego los suyos».
Como explicó José María Zavala en ABC , con motivo de su biografía de la candidata a mujer del líder nazi,«La pasión de Pilar Primo de Rivera» (Plaza & Janés, 2013): «En realidad se trató de un plan descabellado del excéntrico Ernesto Giménez Caballero, falangista de primera hora. Le expuso a Magda las posibilidades de reanudar lo que se interrumpió con Carlos II el Hechizado y se malogró con aquel archiduque de Austria, Carlos, que le costaría a España Gibraltar. ¿Increíble, verdad? Pues Giménez Caballero se atrevió a formular semejante proyecto».
Bueno, como se lo habia prometido a TERMO, pues le dedico este post, para que vea que esto tira para adelante y que esta haciendo una cosa bonita haciendo feliz a mucha gente.
Peter Fechter fue un alemán nacido en Berlin en 1944, un año antes de finalizar la guerra, siendo el tercer de cuatro hermanos, hijo de un mecánico y una dependienta. Su familia vivía entre la zona sovietica y la zona americana, hasta que en 1961 se empezó la construcción del muro de Berlín, cerrando de forma abrupta la comunicación entre las dos partes de la ciudad.
Peter Fechter tenía 18 años, trabajaba como obrero de la construcción y quería ser libre. Un mes antes había cursado la solicitud para cruzar a Berlín oeste y visitar allí a su hermana Liselotte, pero le fue denegado y no se resignó a vivir así.
Junto a su amigo Helmut Kulbeik, planeó esconderse en un viejo taller cercano al Muro de Berlín para, desde allí, observar el movimiento de los guardias y aprovechar el momento oportuno para intentar escalarlo. Los guardias fronterizos del este les dieron el alto, pero ellos siguieron corriendo con todas sus fuerzas con la esperanza de llegar al otro lado del muro, los guardias lo volvieron girtar el alto y posteriormente siguiendo ordenes, abrieron fuego.
Kulbeik lo consiguió, pero Fechter fue alcanzado en la pelvis y se dejó deslizar muro abajo. Intentó incluso arrastrarse de vuelta, pero le faltaban las fuerzas.
Los disparos, en el centro de Berlín, habían llamado la atención de cientos de curiosos que se apelotonaban a uno y otro lado del Muro tratando de encontrar un sentido a lo que veían y oían. Peter gritaba pidiendo ayuda, no podía moverse y se estaba desangrando, pero durante una larga hora nadie acudió porque tanto los guardias de un lado como los del otro tenían estrictamente prohibido permitir el paso. Allí quedó tendido a la vista de todo el mundo, ciudadanos, periodistas y militares, pidiendo auxilio mientras se desangraba a borbotones, sin poder moverse por la seriedad de las heridas, y sin nadie que se atreviera a recogerlo. Los occidentales tenían miedo de recibir disparos en aquella nueva situación y tan solo se atrevieron a lanzarle un botiquín, que de nada sirvió a un Peter Fechter casi moribundo y a cada minuto con menos vida. Los rusos a los que pertenecía la zona muerta aguardaron unos interminables 50 minutos de agonía del joven hasta que procedieron a recogerlo, momento que queda recogido en la foto que acompaña el texto. El pueblo berlinés que presenciaba la escena gritaba a ambos bandos que remediaran la muerte de aquel jovencito, pero nadie hizo nada, incluso las fuerzas occidentales impidieron que ningún civil acudiera a ayudarlo.
Finalmente, llegó el permiso a la torre de control oriental y tres guardias se adentraron en la «zona de la muerte», el área vacía que separaba los lados este y oeste del muro, para levantar el cuerpo, ya prácticamente sin vida, y alzarlo en brazos por encima de la alambrada, de vuelta a la RDA, bajo una lluvia de gritos de los ciudadanos que habían presenciado el crimen: «¡Asesinos! ¡Asesinos!». Al final, en el lugar del suceso solo quedaron flores que fueron lanzadas por los indignados berlineses.
La fotografía de aquel cuerpo desangrado se convirtió en un icono de la resistencia civil contra el Muro, dando la vuelta al mundo. La historia de Peter Fechter impresionó tanto a Nino Bravo que se inspiró en ella para escribir «Libre».
Acepta nuestras cookies para una navegación mas rápida
Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por el sitio web. De estas, las cookies que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funcionalidades básicas del ...
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. These cookies ensure basic functionalities and security features of the website, anonymously.
Cookie
Duración
Descripción
cookielawinfo-checkbox-analytics
11 months
This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookie is used to store the user consent for the cookies in the category "Analytics".
cookielawinfo-checkbox-functional
11 months
The cookie is set by GDPR cookie consent to record the user consent for the cookies in the category "Functional".
cookielawinfo-checkbox-necessary
11 months
This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookies is used to store the user consent for the cookies in the category "Necessary".
cookielawinfo-checkbox-others
11 months
This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookie is used to store the user consent for the cookies in the category "Other.
cookielawinfo-checkbox-performance
11 months
This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookie is used to store the user consent for the cookies in the category "Performance".
viewed_cookie_policy
11 months
The cookie is set by the GDPR Cookie Consent plugin and is used to store whether or not user has consented to the use of cookies. It does not store any personal data.
Functional cookies help to perform certain functionalities like sharing the content of the website on social media platforms, collect feedbacks, and other third-party features.
Performance cookies are used to understand and analyze the key performance indexes of the website which helps in delivering a better user experience for the visitors.
Analytical cookies are used to understand how visitors interact with the website. These cookies help provide information on metrics the number of visitors, bounce rate, traffic source, etc.
Advertisement cookies are used to provide visitors with relevant ads and marketing campaigns. These cookies track visitors across websites and collect information to provide customized ads.