Bona nit os desea Jessica Alba
Sin palabras
Todavía siente la abuela!
Esto es amor y fetichismo.
Teresa es una mujer que ha sido detenida por asesinar a su marido en Serbia. Para hacerlo, lo drogó, le clavó varias puñaladas y le cortó los genitales con una motosierra delante de la hija menor de edad, que fue a quien alertó a Emergencias de lo que estaba pasando en el interior del piso.
La hija ve cómo le está cortando los genitales con una motosierra
La hija de ella, al oír los gritos de dolor del padrastro, inmediatamente, avisó a su hermano y fueron los dos a la habitación y pudieron comprobar que su madre le estaba cortando los genitales con una motosierra.

Teresa cocinó los genitales del hombre: se les quería comer
El hombre tenía una orden de alejamiento hacia Teresa, ya que, presuntamente, la maltrataba, motivo por el cual estuvo 30 días detenido. Teresa tenía una orden de alejamiento, pero el hombre la incumplió y se fueron a vivir juntos.
Algo parecido, paso con un primo de mi ex, ella se fue a Valencia, al cabo de un año llamo a su ex, el fue a rescatarla, ya que ella era yonki y puta, cuando la trajo, empezaron los problemas, denuncias por malos tratos, (mentira), robo en su propia casa y lo denuncio, se quedo con la casa y el coche y el primo se tuvo que ir. La gran suerte que tuvo este hombre, que se empotro su ex de frente contra un pilar en una curva y se mato, iba puesta de todo, encima el hijo que no era de el, sino solo de ella, el lo adopto.
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Robert Maudsley, considerado el hombre más peligroso de Reino Unido, acabó con la vida de un preso y se comió parte de su cerebro

Vive desde hace 43 años bajo la prisión de Wakefield, aislado en una jaula de cristal antibalas de 5,5 x 4,5 metros única en el mundo. La única luz natural que recibe es en la hora que tiene para salir al exterior a hacer ejercicio, pero no mantiene contacto con ningún preso sólo con los seis guardias que lo custodian.
La cama de Maudsley es una piedra de hormigón y la puerta está hecha de acero sólido, que se abre desde dentro de una jaula dentro de la celda. La jaula está rodeada de gruesos paneles acrílicos transparentes y tiene una pequeña abertura en la parte inferior, a través de la cual los guardias pasan al asesino en serie sus comidas.
Durante años, su padre los sometió a abusos físicos. Maudsley era el que se llevaba la peor parte porque muchas veces salía en defensa de sus hermanos, lo que enfurecía a su padre y lo castigaba con mayor dureza.
“Nuestros padres nos llevaron a casa y éramos sometidos a abusos casi todos los días. Casi siempre nos daban una paliza y nos enviaban a nuestra habitación”, explicó en una ocasión y dijo que “lo que más recuerdo de esos momentos eran las palizas. Una vez estuve encerrado en mi habitación por seis meses. Mi padre sólo abría la puerta para golpearme.
Pero como en muchas otras ocasiones, la realidad supera a la ficción. El verdadero Lecter es Robert Maudsley, de 68 años, considerado como el preso más peligroso de Reino Unido. Al igual que el protagonista de la película, vive desde hace 43 años bajo la prisión de Wakefield, aislado en una jaula de cristal antibalas de 5,5 x 4,5 metros única en el mundo. La única luz natural que recibe es en la hora que tiene para salir al exterior a hacer ejercicio, pero no mantiene contacto con ningún preso sólo con los seis guardias que lo custodian.
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Posteriormente, llegó a decir que si “hubiera matado a mis padres en 1970” no habría muerto ninguna persona más”. Sus víctimas eran asesinos y pedófilos. Sólo mataba a criminales, eso sí, con una sangre fría y brutalidad nunca vista antes.
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Su primer crimen y el único que cometió fuera de prisión fue a los 21 años. Un pedófilo llamado John Farrel contactó con él para mantener relaciones sexuales. Farrel le mostró unas fotografías de niños de los que había abusado y desató la ira de Maudsley que lo estranguló de forma muy violenta. Durante el juicio fue condenado a cadena perpetua y los médicos forenses recomendaron que nunca fuera liberado por sus terribles problemas psicológicos.
Ese fue el crimen que le llevaría hasta el hospital psiquiátrico de alta seguridad de Broadmoor. Allí fue donde cometió su segundo y monstruoso crimen. En 1977 se puso de acuerdo con otro recluso y lograron encerrar en su celda a David Cheeseman, condenado por pedofilia. Lo torturaron hasta la muerte durante nueve horas.
Este crimen fue el que provocó su traslado a Wakefield, conocida como “mansión monstruosa”, por albergar a los presos más peligrosos del país. pero esto no le detuvo y en 1978 cometió dos asesinatos más. El primero de ellos fue Salney Darwood, condenado por torturar a su mujer. Le invitó a su celda y le golpeó en la cabeza y lo acuchilló hasta la muerte.
A Bill Roberts, encarcelado por violar a una niña de 7 años. Maudsley lo mató clavándole una cuchara afilada en la oreja y en el cerebro. Cuando los funcionarios del centro llegaron dijeron que se había comido el cerebro de su víctima.
Esto no llegó nunca a demostrarse pero a partir de ese momento, Maudsley sería conocido como “Hannibal, el caníbal”.

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