Sodoma y Gomorra.

La leyenda de Somoda y Gomorra

La Biblia, el Génesis para ser exactos, nos narra el evento. Dios, enfurecido por el mal comportamiento de los hombres en las ciudades de Sodoma y Gomorra, decidió destruirlas, y así se lo anunció a Abraham. Este pidió clemencia, y Dios le dijo: “Si encuentras a 50 hombres buenos salvaré a la ciudad. Pero Abraham no los encontró. Dios bajó la cifra a 40, a 20 a 10. Abraham no los encontró. Y Dios envió a sus ángeles para salvar al único hombre bueno, Lot.

La Biblia, en el Antiguo Testamento, dice que «El Señor derramó una lluvia sobre Sodoma y Gomorra de piedras de fuego y cenizas», que es -según los científicos- la descripción más parecida a una tormenta de meteoritos.

La trayectoria de un meteorito y su posterior explosión en el año 3123 a.C. podrían explicar la leyenda bíblica de la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra, en medio de una lluvia de fuego y azufre, según un científico de la Universidad inglesa de Bristol.

Según la Biblia, ambas ciudades, símbolos del pecado y la perversión, fueron destruidas según el Génesis por Yahvé con una tempestad de fuego y azufre.

El descubrimiento se ha producido después de que se haya descifrado una tabla de arcilla del Museo Británico que tiene inscripciones cuneiformes y que data del año 700 a.C, labor realizada por un profesor de Aeronáutica de la Universidad de Bristol, Mark Hempshell.

Hempshell indicó que el desciframiento del mensaje de la tabla de arcilla permite explicar algunos acontecimientos ocurridos en la primera etapa de la Edad de Bronce.

En ella, un escriba copió las observaciones que realizó un astrónomo del sur de Irán el 29 de junio del año 3123 a.C., entre las que se encuentra la trayectoria de un asteroide antes de impactar con la Tierra.

Este hallazgo no sólo podría explicar la leyenda de Sodoma y Gomorra (ubicadas en algún lugar indeterminado de la región del mar Muerto), sino que la trayectoria descrita por el astrónomo hace más de cinco mil años sirve para responder al enigma del corrimiento de tierras que existe en Köfels (Austria).

¿Cómo un meteorito pudo destruir Sodoma y Gomorra, en Oriente Medio, provocar un deslizamiento de tierras de cinco kilómetros en Austria y esfumarse sin dejar un cráter? Mark Hempshell descubrió las respuestas después de descifrar la arcilla sumeria.

Gracias a potentes programas de ordenador capaces de simular el cielo de hace miles de años y las descripciones milenarias, Hempshell y el director de una empresa de aeronáutica, Alan Bond, llegaron a la conclusión de que el meteorito colisionó con una montaña antes de llegar a Köfels.

Esto hizo que explotara y se convirtiera en una bola de fuego durante su viaje valle abajo, lo que explicaría el corrimiento de tierras y que no exista ningún cráter, ya que al producirse la colisión en Köfel el material del meteorito no era sólido.

La explosión del asteroide originó una nube con gases y materiales en suspensión a temperaturas elevadas que viajó hasta el Este del Mediterráneo, alcanzando Egipto, y que pudo causar la muerte y la destrucción de poblaciones enteras.

El profesor ha asegurado estar convencido de que los efectos del meteorito dieron lugar a la leyenda de Sodoma y Gomorra, en la que se cuenta que Dios destruyó estas ciudades pecadoras con fuego y azufre.

Sin embargo, Hempshell se mostró abierto a que otros investigadores indaguen en el asunto y creen nuevas hipótesis acerca de lo que sucedió a las dos ciudades.

La tabla cuneiforme, crucial para estos descubrimientos y conocida como «planisferio», fue encontrada en el Real Palacio de Nineveh (en Irak) a mediados del siglo XIX y se convirtió en un objeto de estudio por muchos investigadores.

La interpretación de esta tablilla ha dado lugar a una nueva teoría de la desaparición de Sodoma y Gomorra que, sin embargo, se parece a la de un astrofísico británico que señaló en 1997 que habían sido los restos de un cometa gigante los culpables de esa destrucción.

El doctor Victor Clube, un investigador de astrofísica de la Universidad de Oxford indicó que los restos de un cometa gigante fueron los responsables del colapso de varias civilizaciones antiguas.

Según su teoría, la última aparición del cometa Little Bull coincidió con la desaparición de 40 ciudades ubicadas en Egipto, Mesopotamia y en el Valle del Indo entre el 2200 y el 2000 antes de Cristo.

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