el Tema Bugatti ese

  • El boicot de Bugatti: Cuando el coche sufrió el accidente en Miami, la marca envió a un técnico oficial desde Francia, declaró el coche como «pérdida total» y bloqueó el número de bastidor (VIN). Al hacer esto, la marca prohibió a toda su red de concesionarios vender repuestos originales para ese chasis. Exigían que el coche fuera enviado a su sede en Molsheim para una reparación oficial que superaba los 1,5 millones de euros.
  • La reparación por libre: Armstrong y su equipo no se rindieron; imprimieron piezas en 3D, fabricaron paneles de fibra de carbono a medida con especialistas independientes, recurrieron al mercado de segunda mano e incluso adaptaron componentes de otras marcas del Grupo Volkswagen (como cierres de capó o maletero).
  • El choque por el «Derecho a Reparar»: El coche volvió a arrancar y se reconstruyó casi por completo, pero Bugatti mantuvo una postura muy inflexible por cuestiones de imagen, seguridad y garantía. Además, Armstrong destapó los precios desorbitados del mantenimiento oficial en sus vídeos, mostrando que la marca cobraba presupuestos de seis cifras por reparaciones que se podían resolver por una fracción de ese coste.

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