Tormenta solar.

Recuerdo hace años escuchar en una tienda de móviles que la «tormenta solar» estaba perjudicando la cobertura.

Este hecho se repite cada cierto tiempo, se escucha hablar de que una tormenta solar perjudica a las comunicaciones pero ¿tiene algo de cierto o es más un mito o una excusa que te dan en la tienda para que dejes de quejarte porque no puedes bajarte porno a alta velocidad?

El evento Carrington fue la mayor tormenta solar jamás registrada por el hombre y se produjo los días 1 y 2 de septiembre de 1859. La potencia del plasma solar de ese día creó consecuencias nunca vistas en el planeta en los tiempos modernos. Las auroras boreales, que solemos ver en Canadá, Escandinavia o Siberia, tuvieron lugar en países como Colombia, creando un efecto impensable. (Esquire)

Telecomunicaciones.

En el año 1859 se produjo una gran eyección de masa coronal o llamarada solar.​ A partir del 28 de agosto, se observaron auroras que llegaban hasta el norte de Colombia.​ El pico de intensidad fue el 1 y 2 de septiembre, y provocó el fallo de los sistemas de telégrafo en toda Europa y América del Norte en el que el era el sistema de telecomunicaciones mas avanzado de la época.

Aurora Boreal en Alaska.

Persona fidedigna.

No hay muchas pruebas de los hechos salvo las recogidas por los científicos y observadores y las declaraciones de «personas fidedignas» que afirman haber visto cosas como auroras boreales en lugares impensables.

Según el Diario de Menorca:

Anteayer a hora avanzada de la noche vio una persona fidedigna dos auroras boreales, que si bien eran más diminutas que la que vimos años atrás no dejaron de causar un efecto maravilloso

J. Hospitaler, Diario de Menorca – Año 2 Número 237 (04/09/1859)

Nótese el «la que vimos años atrás» como prueba de que estas cosas suceden con cierta regularidad aunque a diversas magnitudes.

Registros de Carrington.

A veces, se habla de la llamarada de Carrington debido a que este científico hacía unos bocetos de un grupo de manchas solares cuando, a las 11:18, se dio cuenta de un intenso estallido de luz blanca que parecía salir de dos puntos del grupo de manchas. Quiso compartir el espectáculo con alguien pero no había nadie más en el observatorio. Diecisiete horas más tarde una segunda oleada de auroras boreales convirtió la noche en día en toda Norte América hasta Colombia. Algunos ejemplos ilustran la magnitud de este hecho: se podía leer el periódico bajo la luz entre roja y verdosa de las auroras, mientras que los mineros buscadores de oro de las Montañas Rocosas se levantaron y desayunaron de madrugada, creyendo que el Sol salía detrás de una cortina de nubes. A la sazón había muy pocos aparatos eléctricos, pero los pocos que había dejaron de funcionar, por ejemplo, los sistemas telegráficos dejaron de funcionar en Europa y Norte América.

El ciclo de actividad solar.

La aparición de manchas solares, la actividad magnética, y otros datos relacionados con estos fenómenos siguen un ciclo que dura 11 años. En el último ciclo 2008-2019 han explotado en la superficie del Sol unas 13 000 nubes de plasma y unas 21 000 llamaradas solares.

Se podría decir que las tormentas solares son similares a las tormentas terrestres a una escala superior, aunque, en el caso de las solares los gases del viento solar van acompañados de campos magnéticos que les dan forma y proporcionan energía. Como se da en el caso de las tormentas eléctricas son explosiones de partículas de altas energías e intensos rayos X debido de los cambios del campo magnético.

La interacción del viento solar con la magnetosfera de la Tierra

Efectos posibles de un evento similar en la actualidad.

Una tormenta solar de esta magnitud tendría graves consecuencias para la civilización actual. Los rayos cósmicos erosionan los paneles solares de los satélites artificiales. Muchos satélites de comunicaciones han resultado dañados por este motivo. Un caso un poco diferente se debe a la expansión de la atmósfera por los rayos X que produjo daños al Asko el 14 de julio de 2000.

Los satélites artificiales han sido diseñados específicamente para evitar las calamidades del clima espacial, pero las redes eléctricas son incluso más frágiles. Los grandes transformadores están conectados a tierra y, por tanto, pueden ser susceptibles de ser dañados por las corrientes continuas inducidas por las perturbaciones geomagnéticas y aunque los transformadores evitasen la destrucción de los núcleos magnéticos se podrían cargar durante la mitad del ciclo de corriente alterna, lo que distorsionaría la forma de las ondas de 50 o 60 Hertz.

Para 1859 apenas se habían cumplido 15 años de la invención del telégrafo y la infraestructura eléctrica estaba realmente en su infancia en los países desarrollados, y prácticamente no existía en el resto del mundo. La tormenta solar de 1994 causó errores en dos satélites de comunicaciones, afectando a los periódicos, las redes de televisión y el servicio de radio en Canadá. Otras tormentas han afectado sistemas desde servicios móviles y señales de TV hasta sistemas GPS y redes de electricidad. En marzo de 1989, una tormenta solar mucho menos intensa que la perfecta tormenta espacial de 1859, provocó que la planta hidroeléctrica de Quebec (Canadá) se detuviera durante más de nueve horas; los daños y la pérdida de ingresos resultante se estiman en cientos de millones de dólares.

El sol está haciendo cosas, como los catalanes.

¿Estamos preparados?

Según este artículo de satelital-movil sí, lo estamos, al menos en cuanto a los satélites se refiere, construidos los más críticos y de vital importancia con materiales redundantes y teniendo en cuenta posibles efectos de tormentas solares.

Según este párrafo del artículo de wikipedia, una tormenta similar a la de 1859 tendría consecuencias fatales.

Si la tormenta de Carrington no tuvo consecuencias brutales fue debido a que nuestra civilización tecnológica todavía estaba en sus inicios: si se diese hoy los satélites artificiales dejarían de funcionar, las comunicaciones de radio se interrumpirían y los apagones eléctricos tendrían proporciones continentales y los servicios quedarían interrumpidos durante semanas. Según los registros obtenidos de las muestras de hielo una llamarada solar de esta magnitud no se ha producido en los últimos 500 años, aunque se producen tormentas solares relativamente fuertes cada cincuenta años, la última el 13 de noviembre de 1960 (hace 61 años).

Tormenta solar de 1859, wikipedia

No nos pongamos nervosios.

Ahora se le ponen nombres más rimbombantes a todo, parecen diseñados para el «clickbait» como «tormenta solar caníbal» a veces más técnicos como «Ciclogénesis explosiva» pero igualmente acongojantes si es la primera vez que escuchas que semejante cosa se acerca a tu casa para luego resultar ser una tormenta de las de toda la vida… incluso las he visto peores… así que paciencia, y teniendo en cuenta que todo es posible… si te quedas sin internet antes de ir a reclamar ten en cuenta que podría ser una tormenta solar y el inicio de una terrible era de oscuridad… de 24 horas sin internet.