Las banderas en la luna.

Existe una corriente negacionista del viaje a la luna. Internet nos ofrece una amplia variedad de teorías conspirativas.

Una pregunta habitual es «¿Por qué no sacan fotos de los rastros del hombre en la luna desde la tierra? La respuesta es tan sencilla como contundente: No existe una lente capaz de ampliar y enfocar adecuadamente a esa distancia. Pero existen telescopios…. ¿Ninguno sirve?

«Las banderas estadounidenses plantadas en la superficie lunar en las distintas misiones del Programa Apolo tienen unos 125 centímetros de largo. Apreciarlas desde aquí requeriría un telescopio de unos 200 metros de diámetro. Para que te hagas una idea de lo que eso supone, basta con que sepas que el Gran Telescopio Canarias, uno de los observatorios ópticos de mayor tamaño en el mundo, posee un espejo primario de solo 10,4 metros.  (Muy interesante)

¿Y el famoso telescopio Hubble? Tampoco puede, la explicación rápida es que está enfocado hacia las inmensidades del universo, pretender usarlo para fotografiar cosas cercanas solo obtendría imágenes borrosas.

El Telescopio espacial James Webb empieza a enviar sus primeras imágenes. No tardará en escucharse la idea de que «las banderas en la luna no existen, o que usen el Webb para demostrar que están ahí…» pero el Webb tampoco está para esas cosas sino para imágenes del espacio profundo.

Aquí un vídeo largo para ampliar información a los más curiosos.

¿ONDEABA LA BANDERA?

Este artículo de El Mundo explica alguna de las teorías de conspiración como el hecho de que las banderas parecen «ondear» en una atmosfera terrestre y eso no debería ocurrir en la luna.

Buzz Aldrin posa junto a la «Old Glory»

Somos balleneros.

Para algunas personas que no quieren atender a las pruebas como los espejos dejados en la luna y gracias a los cuales se pueden hacer las mediciones de distancia precisa mediante láser lo único que les podría valer es estar allí en persona y poder tocar la luna con sus propias manos. Sin duda seria una prueba irrefutable, aunque para mi ya las hay, Eratóstenes no necesitó dar la vuelta al mundo para demostrar que era esférico, aunque no perfectamente.

El módulo de reconocimiento lunar.

Existe una sonda para reconocimiento cercano a la luna Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) la cual ha enviado numerosas fotografías entre las que se incluyen lugares de aterrizaje de diversas misiones lunares como Chang’e-4.

Y aquí tenemos la bandera del apollo 16 y su sombra captada por el LRO, pónganse en pie.

«Es lo que hay»

Así pues no es posible obtener imágenes de mayor calidad que «prueben» la actividad humana en la luna por el momento salvo desde la propia superficie lunar. De todas maneras no se descartan futuros intentos de llegar de nuevo a la luna e incluso «colonizarla» y otros proyectos descabellados, de momento la seguiremos mirando de lejos, y ahora, a disfrutar del nuevo juguete, el WEBB

Primera fotografía de campo profundo del telescopio Webb.

Fijaos en esa sopa estelar… y pensad que cada uno de esos cúmulos brillantes son galaxias con su propia historia, sus estrellas, planetas, agujeros negros etc y como nuestra Vía Láctea, cuyo diámetro medio se estima en unos 105 700 años luz, lugares inconmensurablemente inmensos y desconocidos.

El telescopio Webb aportará más información de lo que nos rodea a la que ya tenemos, una parte infinitesimal de ella.

Pale Blue Dot

Seguimos siendo ese punto azul pálido que la sonda Voyager I fotografió desde una distancia de 6000 millones de kilómetros.

Y sigue siendo imperiosa la necesidad de transmitir el mensaje de que debemos cuidar nuestro hogar, nuestro único hogar.

Carl Sagan, un punto azul pálido.

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